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Calculadora de sueldo neto

Introduce tu sueldo bruto anual, el número de pagas, tu situación familiar y las deducciones que aplicas. Te mostramos cuánto cobrarás en cada nómina, cuánto pagas en IRPF y cómo se reparten las retenciones.

Datos del sueldo

Situación personal

Tu sueldo neto

1.862,38 €

Distribución de tu sueldo


Sueldo Neto1.888,84 €
Sobre el total
75,6 %
IRPF452,41 €
Sobre el total
18,1 %
Tu tramo de IRPF
23,3 %
Seguridad Social158,75 €
Sobre el total
6,4 %

Carga fiscal total
24,4 %
Base sujeta a IRPF
1.944,82 €
Cada paga extra
2.047,59 €

Con un sueldo bruto de 35.000,00 € (14 pagas), recibirás 26.443,75 € netos al año. Esto equivale a 1.862,38 € en cada nómina mensual y dos pagas extra de 2.047,59 €.

¿Cuál es la diferencia entre sueldo bruto y sueldo neto?

Imagina que vas al supermercado con 100 euros en el bolsillo. Llenas el carrito, llegas a la caja y cuando te dicen el total resulta que tienes que pagar 75 euros. Te van quedando 25 euros en la cartera. Esos 25 euros son lo que realmente puedes gastar.

Pues con tu sueldo pasa exactamente lo mismo.

El sueldo bruto es esa cifra grande y bonita que te dicen cuando firmas el contrato: “Te ofrecemos 30.000 euros brutos al año”. El sueldo neto es lo que de verdad cae en tu banco cada mes, después de que Hacienda y la Seguridad Social se hayan servido su parte.

La diferencia entre uno y otro puede ser enorme. Dependiendo de tu situación, puedes perder entre un 25% y un 45% del sueldo bruto por el camino. Si te ofrecen 30.000 euros brutos anuales, en realidad vas a llevarte a casa entre 21.000 y 23.000 euros netos.

¿Y a dónde va ese dinero que desaparece?

Principalmente a dos sitios:

  • IRPF: el impuesto sobre la renta. Es como el peaje por trabajar en España. Cuanto más ganas, más porcentaje te quitan.
  • Seguridad Social: financia tu pensión futura, bajas médicas y el paro. Es un seguro obligatorio: tú pagas una parte y tu empresa paga otra (y esa no la ves en tu nómina).

La diferencia entre bruto y neto es la razón por la que tanta gente se lleva una decepción cuando cobra su primera nómina: “Me dijeron que iba a ganar 1.500 euros y me han pagado 1.200, ¿me están estafando?” No, solo es que ese 1.500 era bruto.

Por eso es tan importante usar una calculadora de sueldo neto antes de aceptar una oferta. Lo que importa no es el número que queda bien en el contrato, sino el que realmente aparece en tu cuenta cada mes.

¿Qué son las deducciones y por qué me las quitan de la nómina?

Las deducciones son básicamente el peaje que pagas por vivir en sociedad. No te las quitan porque sí, aunque a veces lo parezca.

Piensa en ello como en una comunidad de vecinos. Todos ponéis dinero cada mes para pagar el ascensor, la luz del portal, el portero y las reparaciones. Nadie puede decir "yo paso, que vivo en un primero". Si quieres vivir en el edificio, pagas tu parte.

Con las deducciones pasa lo mismo. Una parte va a la Seguridad Social, que es tu red de seguridad: si mañana te quedas sin trabajo, cobras el paro. Si te pones enfermo, vas al médico gratis. Cuando te jubiles, tendrás una pensión. Todo eso no sale de la nada, sale de lo que tú y todos los demás vais aportando mes a mes.

La otra deducción gorda es el IRPF, los impuestos que van al Estado. Con ese dinero se pagan las carreteras, los colegios públicos, los hospitales, la policía y todo lo que hace funcionar al país. Puede que no siempre estés de acuerdo en cómo se gasta, pero la idea es que todos contribuimos según lo que ganamos.

Lo frustrante es que estas deducciones te las quitan directamente de la nómina antes de que veas el dinero. No es que tú cobres todo y luego pagues. La empresa ya lo descuenta y lo manda donde corresponde. Se llama "retención en origen" y existe para que el Estado no tenga que perseguir a millones de personas cada mes pidiendo su parte.

La cantidad que te descuentan depende de cuánto ganes y de tu situación personal. Alguien que gana 20.000 euros le quitan menos que a alguien que gana 60.000. Y alguien con tres hijos le quitan menos que a alguien sin cargas familiares.

¿Qué es el IRPF y por qué me retienen más o menos cada mes?

El IRPF es el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas. En cristiano: es el porcentaje de tu sueldo que se va al Estado según cuánto ganes.

La clave está en que es un impuesto progresivo. No es como el IVA, que pagas el mismo 21% compres un móvil o un Ferrari. Aquí, cuanto más ganas, más porcentaje pagas. La idea es que quien más tiene, más aporta.

Funciona por tramos.

  • Los primeros 12.450 euros que ganas al año no pagan nada.
  • De 12.450 a 20.200 pagas un 19%.
  • De 20.200 a 35.200 pagas un 24%.
  • Y así va subiendo hasta que si ganas más de 300.000 euros al año, ese último tramo paga un 47%.

Pero ojo, esto no significa que si ganas 35.000 euros te quiten el 24% de todo. Solo pagas ese 24% de la parte que está entre 20.200 y 35.200. El resto sigue tributando a los porcentajes más bajos de antes.

La retención que ves cada mes en tu nómina es una estimación de lo que vas a pagar de IRPF al final del año. Es como si Hacienda te dijera: "Oye, que tú al final del año me vas a deber unos 4.000 euros, así que mejor vamos descontándotelos poco a poco cada mes, no vaya a ser que llegues a abril y no tengas el dinero".

Por eso dos personas con el mismo sueldo bruto pueden tener retenciones distintas. Si tienes hijos, una hipoteca, o discapacidad, tu retención baja porque Hacienda sabe que al hacer la declaración te van a devolver dinero o te van a cobrar menos.

¿Para qué sirven las cotizaciones a la Seguridad Social?

Las cotizaciones a la Seguridad Social son tu seguro de vida laboral. Literalmente.

Cada mes que trabajas, una parte de tu sueldo (y otra que paga tu empresa) va a una caja común. Esa caja es lo que te protege cuando las cosas se tuercen.

  • Si te despiden mañana, cobras el paro gracias a lo que has ido cotizando. El tiempo que puedes estar cobrándolo y la cantidad dependen de cuánto hayas cotizado antes. Si has trabajado seis meses, no puedes pedir dos años de paro.
  • Si te pones enfermo y no puedes trabajar, la Seguridad Social tepaga una baja. Puede que tu empresa complemente hasta el 100% del sueldo, pero la base viene de ahí.
  • Cuando te jubiles, tu pensión se calcula según lo que hayas cotizado durante tu vida laboral. Por eso hay tanta polémica con las pensiones: la gente que trabaja ahora paga las pensiones de los jubilados de ahora. Es un sistema de reparto, no una hucha individual.
  • También cubre la sanidad pública. Cuando vas al médico y no pagas nada directamente, es porque ya lo has pagado a través de tus cotizaciones. Lo mismo con las operaciones, urgencias, medicamentos con descuento y todo lo demás.

Hay gente que ve las cotizaciones como dinero perdido porque no lo ven volver inmediatamente. Pero el día que lo necesitas, te alegras de haber pagado. Es como el seguro del coche: lo pagas religiosamente cada año y rezas por no tener que usarlo nunca, pero el día que tienes un accidente, agradeces haberlo tenido.

El problema es que esto funciona bien cuando hay muchos trabajadores pagando y pocos jubilados cobrando. Ahora es al revés, y de ahí vienen todos los líos.

¿Por qué dos personas con el mismo sueldo bruto cobran distinto al mes?

Porque Hacienda no trata a todo el mundo igual. Y tiene su lógica.

Imagina dos personas que ganan 30.000 euros brutos al año. Una vive sola, alquila un piso y no tiene hijos. La otra está casada, tiene dos hijos y está pagando una hipoteca. ¿Tiene sentido que les retengan lo mismo? Pues no.

La persona con hijos y con hipoteca tiene más gastos inevitables. Hacienda lo sabe y ajusta la retención de IRPF para que cada mes le quiten menos. No es un regalo, simplemente están anticipando que al hacer la declaración de la renta le van a devolver dinero o le van a cobrar menos.

  • Luego está tu comunidad autónoma. El IRPF tiene un tramo estatal y otro autonómico, y cada comunidad fija sus propios porcentajes y deducciones. Por eso alguien que vive en Madrid puede cobrar algo más neto que alguien con el mismo sueldo en Cataluña o Andalucía.
  • También influye si tienes alguna discapacidad reconocida, o si tienes ascendientes mayores de 65 años a tu cargo. Todas estas situaciones reducen tu retención mensual.
  • Otro factor es si tienes más de un trabajo. Si tienes dos empleos a la vez, las retenciones se disparan porque Hacienda suma todos tus ingresos y te retiene como si todo viniera de un solo sitio con un sueldo más alto.

Y aquí viene lo curioso: tu empresa no decide cuánto retenerte de IRPF libremente. Tú rellenas un modelo al empezar el trabajo donde declaras tu situación familiar, y a partir de ahí se calcula automáticamente. Si tu situación cambia (nace un hijo, te casas, compras una casa), puedes pedir que ajusten tu retención.

Por eso es tan importante no comparar solo el bruto cuando hablas de sueldos con amigos. El neto es lo que realmente importa.

¿Cómo afectan los hijos o las personas a mi cargo a mi sueldo neto?

Tener hijos es caro, y Hacienda lo sabe. Por eso te compensa un poco.

Cuando tienes hijos menores de 25 años (o mayores con discapacidad), o personas mayores a tu cargo, tu retención de IRPF baja. No es que te paguen más, es que te descuentan menos cada mes. Al final del año, cuando hagas la declaración, esas deducciones se traducen en pagar menos impuestos o que te devuelvan más dinero.

Funciona con un sistema de mínimos familiares. Básicamente, Hacienda dice: "Vale, tienes que mantener a dos niños, así que los primeros X euros de tu sueldo no van a tributar porque se supone que los necesitas para darles de comer y vestirlos". Ese X aumenta con cada hijo y es mayor si el hijo tiene menos de tres años o tiene alguna discapacidad.

  • Primer hijo: mínimo de unos 2.400 euros al año.
  • Segundo hijo: 2.700 euros.
  • Tercer hijo: 4.000 euros.
  • Cuarto y siguientes: 4.500 euros cada uno.
  • Si tu hijo tiene menos de tres años, se suma otros 2.800 euros de mínimo adicional.

En la práctica, esto puede significar que dos personas con el mismo sueldo bruto de 35.000 euros acaben con una diferencia de 100-150 euros netos al mes solo por el hecho de que una tiene hijos y la otra no.

También influye si eres familia monoparental. Si eres madre o padre soltero y no recibes ninguna pensión del otro progenitor, tienes derecho a un mínimo adicional de unos 1.150 euros al año, lo que reduce aún más tu retención.

Lo mismo pasa si tienes a tus padres viviendo contigo y dependen económicamente de ti. O si cuidas de un familiar con discapacidad. Todo eso cuenta.

El truco está en informar bien a tu empresa de tu situación familiar para que calculen correctamente tu retención desde el principio.

¿Qué parte de los impuestos paga el trabajador y qué parte paga la empresa?

Aquí viene una de las cosas que menos se explican: tu empresa paga mucho más por ti de lo que tú ves en tu nómina.

Si en tu contrato pone que cobras 30.000 euros brutos al año, a tu empresa no le cuestas 30.000. Le cuestas unos 39.000. Esa diferencia de 9.000 euros se va en lo que se llama cotizaciones empresariales a la Seguridad Social.

Vamos a desglosarlo. De tu sueldo bruto, tú pagas alrededor de un6,35% en cotizaciones a la Seguridad Social. Suena a poco, pero es que tu empresa paga por ti otro 29,90% adicional. Sí, casi cinco veces más que tú.

Ese dinero no aparece en tu nómina porque no pasa por tus manos, pero es dinero que la empresa paga al Estado por tenerte contratado. Va para las mismas cosas que tus cotizaciones: tu futura pensión, el paro si te despiden, la sanidad pública y las bajas por enfermedad.

Luego está el IRPF, y ese sí lo pagas tú entero. La empresa no pone nada ahí, simplemente te lo descuenta de la nómina y se lo envía a Hacienda. Es como si fuera tu mensajero.

Por eso cuando una empresa dice que "invertir en un trabajador es caro", tienen razón. Si te ofrecen 30.000 brutos, el coste real para ellos está más cerca de 40.000. Y tú te llevas a casa unos 23.000 netos. Entre medias se quedan unos 17.000 euros en impuestos y cotizaciones.

Este es uno de los motivos por los que ser autónomo puede parecer más rentable a primera vista. Si factura 30.000 euros, se lleva esos 30.000 menos sus propios impuestos y cotizaciones, pero no hay ese 30% extra que paga la empresa. El problema es que como autónomo asumes todos los riesgos y no tienes paro, ni vacaciones pagadas, ni bajas.

¿El sueldo neto es el mismo en todas las regiones o países?

Para nada. Puedes tener el mismo sueldo bruto en Madrid que en Barcelona y acabar cobrando diferente cada mes.

Dentro de España, las comunidades autónomas tienen competencias sobre una parte del IRPF. El Estado marca un tramo, pero luego cada comunidad puede subir o bajar los porcentajes de su tramo autonómico y crear sus propias deducciones.

Por ejemplo, Madrid tiene tipos más bajos que otras comunidades, así que con el mismo sueldo bruto, tu retención es menor y cobras algo más neto cada mes. En Cataluña los tipos son más altos, especialmente para salarios altos. La diferencia puede ser de varios cientos de euros al mes si ganas bien.

También hay deducciones autonómicas específicas. Algunas comunidades dan más dinero por hijo, otras tienen deducciones por alquiler de vivienda habitual, por invertir en empresas locales, por gastos de guardería o por cuidado de mayores. Todo eso afecta a cuánto te retienen y cuánto pagas al final.

Si comparamos entre países, las diferencias son brutales. En Portugal puedes tener beneficios fiscales enormes si eres residente no habitual. En Alemania te sacan hasta la sangre si eres soltero sin hijos, pero si estás casado y tienes familia la cosa mejora. En Francia pagas más impuestos que en España para salarios medios, pero recibes más ayudas sociales a cambio.

Luego está el tema de las cotizaciones sociales, que también varían. En algunos países nórdicos pagas impuestos altísimos pero la sanidad, educación y servicios públicos son infinitamente mejores. En Estados Unidos pagas menos impuestos, pero luego tienes que pagarte tu seguro médico privado, que puede costar más que la diferencia.

Por eso cuando alguien te dice "en X país se gana mucho más", hay que mirar siempre el neto y lo que recibes a cambio de tus impuestos.

¿Qué es mejor: 12 pagas o 14 pagas?

Depende de cómo seas con el dinero, pero a nivel matemático da exactamente igual.

Con 14 pagas cobras tu sueldo mensual normal durante 12 meses, y luego recibes dos pagas extra (normalmente en verano y en Navidad) que equivalen a un mes de sueldo cada una. Con 12 pagas, esas dos pagas extra se reparten entre los 12 meses del año y cobras más cada mes, pero no hay ese "subidón" de junio y diciembre.

Si haces los números, al final del año has cobrado lo mismo. 14 pagas de 2.000 euros son 28.000 euros. 12 pagas de 2.333 euros también son 28.000 euros. Cero diferencia.

Entonces, ¿por qué hay gente que prefiere una u otra?

  • La ventaja de las 14 pagas es psicológica. Muchas personas gestionan mejor su dinero cuando tienen dos "golpes" extra al año. La paga de verano les sirve para irse de vacaciones sin descuadrar el presupuesto habitual, y la de Navidad para regalos, cenas familiares y caprichos navideños. Es como tener un bonus programado dos veces al año.
  • La ventaja de las 12 pagas es que tu flujo de caja mensual es más alto y constante. No tienes que esperar a junio o diciembre para hacer un gasto grande. Si necesitas cambiar el coche en marzo, tienes más margen cada mes para afrontarlo. Además, si eres de los que no saben ahorrar y las pagas extra se te evaporan en dos semanas, con 12 pagas te obligas a distribuir mejor ese dinero durante todo el año.

También hay un pequeño matiz fiscal. Las pagas extra cotizan y tributan como cualquier ingreso, pero al recibirlas concentradas en un solo mes, pueden hacer que ese mes parezcas que ganas mucho más y tu retención de IRPF suba ligeramente. En la práctica, se compensa cuando haces la declaración de la renta, pero algunos prefieren evitar ese pico.

¿Qué significa que las pagas extras estén prorrateadas?

Significa que cobras 12 pagas al año en lugar de 14, pero cada mes te pagan más. Las pagas extras no desaparecen, simplemente se reparten.

Muchos convenios colectivos establecen que los trabajadores tienen derecho a dos pagas extraordinarias: una en verano y otra en Navidad. Pero algunos contratos, especialmente en empresas privadas o startups, pactan que esas pagas se prorrateen.

Prorratear es dividir esas dos pagas entre los 12 meses. Si tu sueldo base es de 2.000 euros y tienes derecho a dos pagas extra de 2.000 euros cada una, en total al año cobrarías 28.000 euros. Si prorrateas, esos 28.000 se dividen entre 12 meses y acabas cobrando 2.333 euros cada mes. Mismo dinero, diferente distribución.

  • La ventaja es que tu sueldo mensual es más alto y no dependes de que llegue junio o diciembre para respirar. No tienes esos meses de sequía donde tienes que tirar de ahorros esperando a que caiga la paga extra.
  • La desventaja es que pierdes ese "premio" psicológico de las pagas extra. Mucha gente cuenta con ellas para gastos gordos: las vacaciones de verano, los regalos de Navidad, el seguro del coche, o ese capricho que llevan meses queriendo. Con el prorrateo, ese dinero está ahí cada mes, pero diluido, y es más fácil que se te escape sin darte cuenta.
  • También hay una cuestión importante: si te despiden o dejas el trabajo a mitad de año, con las pagas extra cobrarías proporcionalmente lo que te toque. Pero con el prorrateo, ya has ido cobrando cada mes, así que no hay sorpresas. Algunos prefieren esto porque les da más seguridad.

Lo que es importante es que lo sepas de antemano. A veces la gente compara ofertas de trabajo y piensa que una empresa paga más porque el sueldo mensual es más alto, cuando en realidad la otra tiene 14 pagas y al final del año ganas lo mismo o incluso más.