¿Qué es una jornada completa y cuántas horas son?
Una jornada completa es el tiempo que trabajas cuando tienes un contrato a tiempo completo. En España, esto significa 40 horas a la semana como máximo, aunque tu convenio colectivo puede establecer menos.
Aquí está lo importante:
No todos los trabajos a jornada completa tienen el mismo horario. Hay empresas donde trabajas 40 horas semanales repartidas en cinco días de ocho horas. Otras hacen 37,5 horas. Y algunas tienen horarios intensivos en verano o jornadas reducidas los viernes.
Lo que define una jornada completa no es tanto el número exacto de horas, sino que estás disponible el tiempo máximo que marca tu contrato. Es como la diferencia entre comprar una botella de agua llena o medio llena. La completa es la que viene hasta arriba, sin importar si la botella es de medio litro o un litro.
La confusión viene porque mucha gente piensa que jornada completa siempre son ocho horas al día. Y no necesariamente. Puedes tener un contrato de jornada completa trabajando siete horas y media si ese es el máximo que establece tu empresa o convenio.
¿Cómo sabes cuál es tu jornada completa?
Mira tu contrato. Ahí debe aparecer el número de horas anuales que tienes que cumplir. Ese es tu referente. Si pone 1.826 horas anuales, por ejemplo, eso equivale a unas 40 horas semanales descontando vacaciones y festivos.
Con la calculadora de arriba puedes comprobar fácilmente si tus horas semanales cuadran con lo que dice tu contrato. Solo tienes que meter tu hora de entrada, salida y días trabajados, y verás al instante si estás cumpliendo tu jornada completa o te estás quedando corto.
¿Cuántas horas se consideran una jornada laboral normal en España?
La ley española establece un máximo de 40 horas semanales de trabajo efectivo. Esa es la jornada ordinaria que no se puede superar sin entrar en territorio de horas extra.
Pero aquí viene el matiz:
40 horas es el techo legal, no la norma obligatoria para todos. Tu convenio colectivo puede establecer menos horas. De hecho, muchos sectores trabajan 37,5 o 38,5 horas semanales como jornada completa.
Piensa en la jornada laboral como el límite de velocidad en una carretera. El máximo son 120 km/h, pero hay tramos donde el límite es 80 o 100. Con el trabajo pasa igual: 40 horas es el máximo legal, pero tu sector puede tener un límite menor.
Lo más habitual en España es trabajar ocho horas diarias durante cinco días a la semana. Eso suma las famosas 40 horas. Pero cada vez más empresas están adoptando jornadas de siete horas y media, especialmente en oficinas y trabajos de gestión.
¿Y el descanso cuenta?
No. Cuando hablamos de jornada laboral nos referimos a tiempo de trabajo efectivo. Si tienes una hora para comer, esa hora no cuenta. Tu jornada puede ser de 9:00 a 18:00, pero si descansas una hora, solo trabajas ocho horas efectivas.
Esta distinción es fundamental porque mucha gente confunde el tiempo que pasa en la empresa con el tiempo que realmente trabaja. Si fichas entrada a las 9:00 y salida a las 18:00, no estás trabajando nueve horas. Estás en la empresa nueve horas, pero trabajando ocho.
Con esta calculadora puedes ver exactamente cuántas horas efectivas trabajas cada semana, descontando tus descansos. Así sabrás si cumples con la jornada que marca tu contrato.
¿Cómo se calculan las horas trabajadas a la semana con esta calculadora?
Esta calculadora funciona con una lógica muy simple. Le dices a qué hora entras, a qué hora sales, cuánto tiempo descansas y cuántos días trabajas. Ella se encarga del resto.
Aquí está la clave:
Primero calcula cuántas horas trabajas cada día. Si entras a las 9:00 y sales a las 17:00, son ocho horas. Pero si descansas una hora para comer, quedan siete horas de trabajo efectivo.
Luego multiplica esas horas diarias por el número de días que trabajas a la semana. Si trabajas siete horas efectivas durante cinco días, son 35 horas semanales. Y a partir de ahí, hace el cálculo automático de cuántas horas acumulas al mes y al año.
La parte más útil es que te muestra si estás cumpliendo tu jornada completa. Si tu contrato dice 40 horas semanales y tú estás haciendo 35, verás claramente que te faltan cinco horas. Si estás haciendo 42, sabrás que estás trabajando dos horas extra cada semana.
¿Por qué es importante calcular esto?
Porque muchas personas trabajan sin saber realmente cuántas horas están dedicando. Entran un poco antes, salen un poco después, se quedan trabajando en casa por la noche, y al final del mes no tienen ni idea de si están cumpliendo lo que dice su contrato o están regalando horas.
Esta herramienta te da claridad absoluta. Metes tus datos y en dos segundos ves tu realidad laboral en números concretos.
No hay interpretaciones ni cálculos mentales aproximados. Solo datos reales sobre tu tiempo de trabajo.
¿Debo incluir la hora de comida en mis horas trabajadas?
No. La hora de comida no cuenta como tiempo de trabajo efectivo porque no estás a disposición de tu empresa durante ese rato.
La regla es simple:
Si puedes hacer lo que quieras durante ese tiempo, no cuenta como trabajo. Si sales a comer fuera, te vas al gimnasio o simplemente te sientas en el parque, esas horas son tuyas. No son horas trabajadas.
Esto confunde a mucha gente porque están físicamente en la empresa durante la comida. Piensan que si fichan entrada a las 9:00 y salida a las 18:00, han trabajado nueve horas. Pero si han parado una hora para comer, solo han trabajado ocho.
Hay una excepción importante:
Si tu empresa te obliga a quedarte en las instalaciones durante la comida y no puedes salir libremente, ese tiempo sí podría considerarse jornada laboral. Esto pasa en algunos trabajos donde necesitas estar disponible por si surge algo urgente, como en hospitales o servicios de emergencia.
Pero en el 99% de los casos, tu hora de comida es tu tiempo personal. No la incluyas al calcular tus horas trabajadas.
En la calculadora de arriba verás un campo que pregunta cuánto tiempo descansas al día. Ahí es donde metes tu hora de comida o cualquier otro descanso que hagas. La herramienta automáticamente lo descuenta de tu jornada total para darte las horas de trabajo efectivo.
Si no lo haces así y cuentas todo el tiempo que pasas en la empresa como trabajo, acabarás pensando que trabajas más horas de las que realmente haces. Y eso distorsiona completamente la imagen de tu jornada laboral.
¿Esta calculadora sirve para jornadas completas y medias jornadas?
Sí, funciona para cualquier tipo de jornada. Da igual si trabajas 40 horas semanales o 20. La calculadora simplemente suma tus horas reales sin importar si tienes un contrato completo o parcial.
Esto es lo mejor:
No tienes que hacer ajustes especiales ni cambiar configuraciones. Metes tu horario exacto y ella calcula. Si trabajas cuatro horas al día, te dirá que haces 20 horas semanales. Si trabajas ocho, te dirá 40. Así de directo.
Mucha gente con media jornada se pregunta si está cumpliendo correctamente sus horas porque los números son menos evidentes. Cuando trabajas jornada completa de 9:00 a 18:00, es fácil saber que estás haciendo ocho horas. Pero cuando trabajas de 9:00 a 13:30 con media hora de descanso, los cálculos ya no son tan obvios.
La calculadora elimina esa incertidumbre. Le dices que entras a las 9:00, sales a las 13:30, descansas 30 minutos, y trabajas cinco días. Automáticamente te dice que haces 20 horas semanales, que es exactamente la mitad de una jornada completa.
¿Y si trabajo tres cuartos de jornada?
Funciona igual. Hay contratos de 30 horas semanales, de 25, de 35. La herramienta no juzga si tu jornada es completa o no. Solo cuenta horas. Tú metes los datos y ella te dice cuánto trabajas.
Lo importante es que uses la calculadora con tus datos reales. No inventes horarios ni redondees. Si sales a las 14:15, pon 14:15, no 14:00. La precisión aquí marca la diferencia entre saber exactamente cuánto trabajas y tener solo una idea aproximada.
¿Qué pasa si mi horario cambia cada día?
Si tu horario no es fijo, esta calculadora te sigue sirviendo, pero tendrás que hacer el cálculo de forma un poco diferente.
Aquí está la solución:
Puedes calcular cada día por separado y luego sumar el total semanal a mano.
O puedes sacar un promedio de tus horas diarias y usar ese número como referencia.
Por ejemplo, si el lunes trabajas de 9:00 a 17:00, el martes de 10:00 a 18:00, el miércoles de 8:00 a 16:00, y así cada día es distinto, primero calcula cuántas horas haces cada día. Luego súmalas todas y divide entre los días trabajados. Ese promedio lo metes en la calculadora para tener una idea general de tu jornada.
No es perfecto, pero te da una foto bastante clara de tu situación.
La parte complicada de tener horarios variables es que pierdes el control fácilmente. Un día trabajas un poco más, otro un poco menos, y al final de la semana no sabes si has cumplido tus 40 horas o te has pasado.
Por eso es más importante todavía que lleves un registro. Apunta cada día tu hora de entrada y salida. No confíes en tu memoria porque vas a olvidar detalles. Si el viernes te preguntan cuántas horas trabajaste el lunes, probablemente no lo recuerdes con exactitud.
Lo ideal sería que usaras la calculadora al final de cada semana con los datos reales de esos cinco días. Así sabrás si estás cumpliendo tu jornada o si hay desviaciones. Si tu contrato dice 40 horas semanales y una semana haces 42 y otra 38, técnicamente deberías compensar esas diferencias.
Algunos convenios colectivos permiten la flexibilidad horaria siempre que se cumpla el cómputo anual. Eso significa que puedes trabajar más horas unas semanas y menos otras, mientras que al final del año sumes las horas totales de tu contrato.
¿Puedo calcular mis horas trabajadas al mes y al año automáticamente?
Sí, la calculadora hace este cálculo por ti de forma automática. En cuanto introduces tu jornada semanal, la herramienta proyecta cuántas horas acumularás al mes y al año.
Así funciona:
Multiplica tus horas semanales por las semanas del mes. Si trabajas 35 horas a la semana y hay aproximadamente 4,33 semanas por mes, acabas con unas 151 horas mensuales. Para el cálculo anual, multiplica tus horas semanales por 52 semanas.
El número anual es el que realmente importa en la mayoría de contratos. Tu empresa tiene que garantizar que cumples las horas anuales que marca tu convenio, no necesariamente que cada semana sea idéntica.
Esto es útil por varios motivos:
Primero, puedes ver de golpe cuántas horas de tu vida dedicas al trabajo cada año. Si trabajas 40 horas semanales, estás metiendo 2.080 horas anuales. Eso son 86 días completos de 24 horas trabajando sin parar. Cuando lo ves así, entiendes mejor por qué es importante optimizar tu tiempo.
Segundo, puedes comparar tu cómputo anual con lo que dice tu contrato. Si tu contrato establece 1.826 horas anuales y la calculadora te dice que vas a hacer 1.920, significa que vas a trabajar casi 100 horas de más al año. Eso son más de dos semanas extra de trabajo que quizás no te están pagando.
Y tercero, te ayuda a planificar. Si sabes que este mes has trabajado 160 horas y tu contrato anual es de 1.800, puedes calcular cuántas horas te quedan por hacer el resto del año y distribuirlas mejor.
La proyección mensual y anual te da perspectiva sobre tu carga de trabajo total, no solo sobre lo que haces esta semana.
¿Cómo saber si estoy cumpliendo las horas de mi contrato laboral?
Primero necesitas saber qué dice exactamente tu contrato. Busca la sección donde especifica tus horas anuales o semanales de trabajo. Ese es tu número de referencia.
Una vez lo tengas, usa esta calculadora:
Mete tu horario habitual de entrada y salida, tus descansos y tus días de trabajo. La herramienta te dirá cuántas horas estás haciendo a la semana y al año. Compara ese número con el de tu contrato.
Si tu contrato dice 40 horas semanales y la calculadora te da 40, estás cumpliendo. Si te da 37, estás por debajo. Si te da 43, estás trabajando de más.
La mayoría de personas no hace esta comprobación nunca. Asumen que están cumpliendo porque entran y salen a las horas que les dijeron. Pero luego resulta que se quedan 15 minutos extra cada día terminando cosas, o llegan 10 minutos antes, o responden emails desde casa por la noche.
Esos minutos suman:
Si llegas 15 minutos antes cada día durante cinco días, son 75 minutos semanales. En un año, eso son 65 horas extra que estás regalando. Casi dos semanas de trabajo gratis.
Por otro lado, también puede pasar lo contrario. Quizás sales cinco minutos antes cada día, o haces descansos más largos, y al final del mes no estás cumpliendo tus horas. Si tu empresa lleva control horario estricto, eso puede ser un problema.
El control horario es obligatorio en España desde 2019. Tu empresa debe registrar tu hora de entrada y salida cada día. Tú tienes derecho a consultar ese registro cuando quieras. Si ves discrepancias entre lo que marca tu empresa y lo que tú calculas, puedes reclamarlo.
Esta calculadora te da tu versión de los números. Luego compáralos con el registro oficial de tu empresa. Si hay diferencias importantes, habla con recursos humanos. Quizás hay un error en el sistema de fichaje, o quizás estás trabajando horas que no se están registrando correctamente.
¿Qué hago si trabajo horas extras? ¿Cómo las cuento?
Las horas extra son todas las que trabajas por encima de tu jornada ordinaria. Si tu contrato dice 40 horas semanales y trabajas 45, esas cinco horas de más son extras.
Aquí está lo importante:
Las horas extra tienen que pagarse o compensarse con tiempo libre. No puedes trabajarlas gratis. La ley española limita las horas extraordinarias a 80 al año, salvo que tu convenio diga otra cosa.
Para contarlas con esta calculadora, haz lo siguiente. Primero calcula tus horas ordinarias. Si trabajas de lunes a viernes de 9:00 a 18:00 con una hora de descanso, son 40 horas semanales. Eso es tu jornada base.
Ahora, si un día te quedas hasta las 20:00 en lugar de las 18:00, has hecho dos horas extra ese día. Apúntalas por separado. No las mezcles con tu jornada ordinaria porque se compensan de forma diferente.
Las horas extra se pagan con un plus sobre tu salario normal, o se compensan con descanso. Cada convenio establece cómo se hace esto. Algunos pagan las horas extra al 175% de tu tarifa normal. Otros te dan una hora y media de descanso por cada hora extra trabajada.
Lo que nunca debe pasar es que trabajes horas extra y nadie te las reconozca. Si tu empresa no lleva registro de tus horas extraordinarias, llévalo tú. Apunta cada día que te quedas más tiempo del que marca tu jornada. Al final del mes, suma todas esas horas y preséntaselas a tu responsable.
Si trabajas horas extra de forma habitual, hay un problema de fondo:
O tu empresa te está cargando más trabajo del que cabe en tu jornada, o no estás siendo eficiente con tu tiempo. Ambas cosas tienen solución, pero primero necesitas visibilidad sobre cuántas horas extras estás haciendo realmente.
Esta calculadora te ayuda a identificar tu jornada ordinaria. A partir de ahí, cualquier hora por encima es extraordinaria y debe tratarse como tal.
¿Por qué es importante llevar un control de mis horas trabajadas?
Porque tu tiempo es lo único que no puedes recuperar. El dinero va y viene, pero las horas que dedicas a trabajar se van para siempre.
Aquí está el problema:
Si no sabes cuántas horas trabajas realmente, no sabes cuánto vale tu hora de trabajo. Y si no sabes cuánto vale tu hora, no puedes tomar decisiones informadas sobre tu carrera.
Imagínate que te ofrecen un trabajo que paga 30.000 euros al año. Suena bien, ¿no? Pero si tienes que trabajar 50 horas semanales en lugar de 40, ese trabajo te está pagando menos por hora que uno de 27.000 euros con jornada de 40 horas.
Sin control de tus horas, no ves estas diferencias.
Además, llevar un registro de tu tiempo te protege legalmente. Si hay un conflicto con tu empresa sobre horas extras no pagadas o jornadas incumplidas, tu registro personal puede ser una prueba válida. Especialmente si lo has llevado de forma consistente durante meses.
También te ayuda a negociar mejor. Si sabes que estás trabajando sistemáticamente 45 horas semanales cuando tu contrato dice 40, tienes argumentos sólidos para pedir una subida o una reducción de carga. Los datos concretos pesan más que las sensaciones.
Y por último, controlar tus horas te hace más consciente de cómo usas tu tiempo. Cuando ves negro sobre blanco que estás dedicando 2.000 horas al año a trabajar, empiezas a valorar más tu tiempo libre. Te lo piensas dos veces antes de quedarte esa hora extra innecesaria o de contestar emails un domingo.
El trabajo se expande hasta llenar todo el tiempo que le des. Si no pones límites claros y mides tus horas, acabarás trabajando más de lo que deberías sin darte cuenta. Esta calculadora es tu primera línea de defensa contra eso.