¿Cuánto me cuesta realmente contratar a un empleado?
Depende del salario, pero prepárate para sumar entre un 30% y un 35% extra al sueldo bruto que pactes. Si contratas a alguien por 24.000 euros brutos anuales, el coste real para tu empresa rondará los 31.000-32.000 euros al año.
La mayoría de gente piensa solo en el sueldo que aparece en el contrato. Error garrafal. El salario bruto es solo una parte de la historia. A eso tienes que añadir las cotizaciones a la Seguridad Social que paga la empresa (casi un 30% del salario), y luego están las pagas extras.
Ah, las pagas extras. Mucha gente las olvida al hacer cálculos. En España, por ley, los trabajadores tienen derecho a dos pagas extras al año (normalmente en verano y Navidad), equivalentes cada una a un mes de salario. Algunos convenios incluso tienen tres. Esto significa que aunque el contrato diga 2.000 euros mensuales, en realidad pagas 14 mensualidades al año, no 12.
Si metemos todos los números en la calculadora con un salario de50.000 euros brutos anuales, verás que el coste total supera los 59.000 euros. La diferencia entre lo que piensas que vas a pagar y lo que realmente pagas puede arruinar tu planificación financiera.
También hay gastos indirectos que no siempre se contabilizan: el ordenador, el móvil de empresa, la formación, el espacio de oficina, incluso el café de la máquina. Pero esos ya dependen mucho de cada caso.
Lo importante es que antes de publicar una oferta de empleo, uses la calculadora para saber exactamente en qué te estás metiendo.
¿Qué incluye el coste total de un empleado además del sueldo?
Además del salario bruto hay un montón de conceptos que muchos autónomos descubren demasiado tarde. El más gordo son las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social, que representan casi un 30% adicional sobre el bruto.
Pero eso es solo el principio:
Las pagas extras son obligatorias. Mínimo dos al año, cada una equivalente a un mes de salario. Si alguien cobra 1.500 euros brutos mensuales, en realidad le pagas 21.000 euros anuales en concepto de salario, no 18.000. Mucha gente hace mal este cálculo básico y luego va con el agua al cuello.
Luego están las cotizaciones que se dividen en varios conceptos. Contingencias comunes (que cubren pensiones y sanidad), desempleo, formación profesional, FOGASA (el fondo que paga a los trabajadores si la empresa quiebra), y desde hace poco el MEI (Mecanismo de Equidad Intergeneracional). Cada uno tiene su porcentaje, pero al final todo suma.
Si introduces los datos en la calculadora, verás el desglose completo. Por ejemplo, con un salario de 70.000 euros anuales, las cotizaciones empresariales rondan los 20.000–22.000 euros al año, repartidas entre todos esos conceptos. Las contingencias comunes se llevan la mayor tajada (12.731,26 euros), seguidas del desempleo (2.967,03 euros).
También existe la posibilidad de que el trabajador tenga complementos salariales: plus de transporte, de nocturnidad, de peligrosidad, kilometraje. Todo eso cotiza y aumenta el coste final. La calculadora te permite añadir estos complementos para ver el impacto real.
No olvides que cuando alguien coge vacaciones, baja médica o permiso, sigues pagando su salario y cotizaciones.
¿Qué datos necesito ingresar para obtener un cálculo preciso del coste laboral?
Lo mínimo imprescindible es el salario bruto anual o mensual del trabajador. Con ese dato ya puedes tener una estimación bastante aproximada del coste total. Pero si quieres precisión real, hay que afinar más.
Primero decides si introduces el sueldo en formato mensual o anual. Esto es importante porque afecta a cómo se calculan las pagas extras. Si pones mensual, la herramienta asume que hay 14 pagas (12 meses más 2 extras). Si pones anual, trabaja directamente con esa cifra.
El número de pagas es el segundo dato clave:
¿Son 12 o 14? La mayoría de convenios establecen 14 pagas (12 mensualidades más 2 extras), pero algunos sectores tienen 12 pagas prorrateadas (el sueldo mensual ya incluye las extras divididas). Esto cambia los cálculos porque las cotizaciones se aplican de forma distinta.
Si el trabajador tiene complementos salariales (plus de transporte, nocturnidad, antigüedad), añádelos en el campo correspondiente. Estos complementos también cotizan a la Seguridad Social, así que aumentan el coste total. Muchos autónomos olvidan meter estos extras y luego se sorprenden cuando ven la primera nómina.
La calculadora también necesita saber el tipo de contrato, aunque esto es más para darte información orientativa sobre posibles bonificaciones. Un contrato indefinido puede tener deducciones en las cotizaciones durante los primeros meses, mientras que uno temporal no suele tenerlas.
Con estos datos básicos (salario bruto, número de pagas y complementos si los hay), obtienes un cálculo preciso del coste anual y mensual. La herramienta te desglosa todo: cuánto va a cotizaciones, cuánto es sueldo directo, y cuál es tu desembolso real.
¿Cómo afecta el tipo de contrato al coste final?
El tipo de contrato no cambia demasiado el coste base de un empleado, pero sí puede afectar mucho a las bonificaciones y ayudas que recibes. Un contrato indefinido suele dar acceso a reducciones en las cotizaciones que un temporal no tiene.
Los contratos indefinidos tienen bonificaciones automáticas en ciertos casos. Si contratas a menores de 30 años (35 si son mujeres), puedes beneficiarte de bonificaciones que, según el caso y la normativa vigente, pueden rondar hasta unos 1.000 euros anuales durante varios años. Para personas con discapacidad, las bonificaciones son aún mayores.
Los contratos temporales, por el contrario, no suelen tener estas ventajas. De hecho, desde la reforma laboral de 2022, los contratos temporales están muy limitados y solo se permiten en circunstancias muy específicas (sustituciones, picos de producción). Además, tienen una cotización adicional por el concepto de desempleo ligeramente superior.
Aquí está la clave:
La jornada también importa. Un contrato a media jornada cotiza proporcionalmente menos que uno a tiempo completo. Si contratas a alguien al 50%, las cotizaciones se calculan sobre la mitad del salario. Parece obvio, pero mucha gente no lo tiene claro y piensa que los costes fijos son los mismos independientemente de las horas.
Luego están los contratos para la formación o en prácticas, que tienen cotizaciones superreducidas. Durante el primer año de un contrato formativo, la empresa puede pagar cotizaciones muy reducidas mediante una cuota fija baja, muy inferior a la de un contrato ordinario. Es una diferencia brutal comparado con los 500-600 euros de un contrato estándar.
La calculadora te da el coste base, pero investiga las bonificaciones disponibles según tu caso. Pueden suponer un ahorro de miles de euros al año.
¿Cuánto tengo que pagar como autónomo si contrato a mi primer trabajador?
Si contratas a tu primer empleado, además de su salario y cotizaciones tienes que seguir pagando tu propia cuota de autónomo. Esto desconcierta a mucha gente que piensa que al convertirse en empleador dejan de cotizar como autónomos. No funciona así.
Tu cuota mensual de autónomo sigue corriendo. En 2025, con el sistema de cotización por ingresos reales, la cuota varía según tus beneficios y puede ir desde algo más de 230 euros mensuales hasta cifras superiores a los 500 euros. Esto va aparte del coste del empleado.
El coste del trabajador depende del salario que pactes. Si contratas a alguien por 1.500 euros brutos mensuales, el coste total rondará los1.950 euros al mes contando las 14 pagas y todas las cotizaciones empresariales. Mételo en la calculadora con estos datos y verás el desglose exacto.
Hagamos números:
Imagina que tu cuota de autónomo es de 300 euros al mes y contratas a un empleado por 1.500 brutos. Tu coste laboral mensual total será de unos 2.250 euros (300 de tu cuota más 1.950 del empleado). Anualizando, estamos hablando de 27.000 euros solo en costes de personal. Antes de facturar un solo euro.
Por eso es tan importante calcular bien si tu negocio puede permitirse esa carga. No basta con que tus ingresos cubran el sueldo del empleado. Tienen que cubrir tu cuota, su coste total, los gastos del negocio (alquiler, suministros, materiales) y además dejarte margen para vivir tú.
Muchos autónomos contratan demasiado pronto y acaban agobiados porque no habían hecho bien las cuentas. La calculadora te ayuda a evitar ese error.
¿Hay ayudas o bonificaciones para contratar empleados?
Sí, y pueden suponer un ahorro considerable. Las bonificaciones más habituales están relacionadas con contratar a jóvenes, personas con discapacidad, mayores de 45 años en situación de desempleo o mujeres en sectores masculinizados.
Para menores de 30 años (o menores de 35 si son mujeres), existe una reducción de la cuota empresarial a la Seguridad Social. Durante los primeros 12 meses puedes ahorrarte hasta 83 euros mensuales por trabajador. No parece mucho, pero al año son casi 1.000 euros. Si contratas a tres personas jóvenes, ya estamos hablando de 3.000 euros de ahorro anual.
Las bonificaciones por contratar personas con discapacidad son mucho más jugosas:
Con un grado de discapacidad del 33% o superior, la bonificación puede llegar a 4.500 euros anuales si el trabajador es menor de 45 años, o hasta 5.700 euros si es mayor. Si la discapacidad es severa (65% o más), las cifras suben aún más. Aquí ya hablamos de reducciones que pueden cubrir prácticamente la mitad de las cotizaciones empresariales.
Para mayores de 45 años que llevan tiempo en paro, también hay bonificaciones que rondan los 1.300 euros anuales durante tres años. Y si eres mujer y contratas a mujeres en sectores donde están subrepresentadas, hay ayudas específicas que varían según la comunidad autónoma.
El problema es que estas bonificaciones no son automáticas. Tienes que solicitarlas, cumplir requisitos, presentar documentación y justificar que el contrato cumple las condiciones. Muchos autónomos pierden estas ayudas simplemente porque no saben que existen o porque no tramitan el papeleo a tiempo.
Investiga qué bonificaciones aplican a tu caso antes de contratar. Puede marcar la diferencia entre que te salga rentable o no.
¿El coste de contratar es igual en todas las comunidades autónomas?
En general, las cotizaciones a la Seguridad Social son iguales en toda España porque las establece el Estado. No importa si contratas en Madrid, Barcelona o un pueblo de Soria: el porcentaje que pagas por contingencias comunes, desempleo y demás conceptos es el mismo.
Pero aquí viene el matiz:
Las ayudas y bonificaciones sí pueden variar según la comunidad autónoma. Cada región tiene competencias para establecer sus propios programas de fomento del empleo, y algunas son mucho más generosas que otras.
Por ejemplo, Andalucía tiene bonificaciones adicionales para contratar en zonas rurales despobladas. Cataluña ofrece ayudas específicas para sectores tecnológicos. Galicia tiene programas para retorno de talento. Cada comunidad juega con sus prioridades y presupuestos.
Además, algunos ayuntamientos también ofrecen subvenciones propias. En Madrid capital hay programas para contratar jóvenes en determinados distritos. En Valencia existen ayudas para empresas que contraten a mayores de 50 años. En Bilbao tienen incentivos para contratar mujeres en sectores STEM.
El coste base calculado por la herramienta es universal para toda España. Pero el coste neto después de aplicar todas las bonificaciones y ayudas disponibles puede variar bastante dependiendo de dónde estés y a quién contrates.
Lo importante es consultar con tu gestoría o directamente con el SEPE y con el organismo de empleo de tu comunidad autónoma para saber qué ayudas puedes solicitar. No des por hecho que solo existen las bonificaciones estatales. A veces las autonómicas o locales son incluso más interesantes.
¿Es más caro contratar a alguien a jornada completa o a media jornada?
En términos absolutos, contratar a jornada completa cuesta más porque pagas un salario completo. Pero proporcionalmente, el coste por hora trabajada es prácticamente el mismo.
Si contratas a alguien a media jornada con un salario de 1.000 euros brutos mensuales, las cotizaciones empresariales serán de aproximadamente 300 euros. El coste total mensual rondará los 1.300 euros. Si esa misma persona trabajara a jornada completa por 2.000 euros brutos, las cotizaciones serían de unos 600 euros y el coste total de 2.600 euros. El doble exacto.
Las cotizaciones se calculan siempre como un porcentaje del salario. No hay costes fijos que se mantengan iguales independientemente de las horas. Esto significa que si pagas el doble de sueldo, pagas el doble de cotizaciones. Lineal y directo.
Aquí está el truco:
La diferencia está en la productividad y los costes indirectos. Una persona a jornada completa te da 40 horas semanales de trabajo. Dos personas a media jornada te dan las mismas 40 horas, pero duplicas ciertos gastos: necesitas dos ordenadores, dos espacios de trabajo, dos procesos de onboarding, dos gestiones de nóminas.
Desde el punto de vista de flexibilidad, la media jornada puede ser más interesante al principio. Te permite probar con menos compromiso financiero. Si las cosas no van bien, es más fácil ajustar o prescindir de alguien que trabaja 20 horas que de alguien a tiempo completo.
Mete los dos escenarios en la calculadora y compara. Verás que el porcentaje de cotizaciones sobre el salario es idéntico, pero el desembolso total es obviamente menor en la media jornada. Para muchos negocios que empiezan, puede ser la opción más sensata mientras consolidan ingresos.